menulista  
ingresar crear cuenta buscador  imprimir artículo
 
 
 
 
   
Síndrome Metabólico
  Lic. Cynthia Figuera de Soublette

El síndrome metabólico se refiere a la conjunción de varios factores de riesgo en un mismo individuo que aumentan sus probabilidades de desarrollar enfermedad cardiovascular o diabetes mellitus tipo 2.  Las alteraciones metabólicas se producen como consecuencia de un estado de insulinoresistencia y por lo general  se presenta obesidad  abdominal, hiperglucemia, hipertensión arterial, aumento de la producción hepática de triglicéridos, disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

En el año 2001 el III panel de tratamiento de adultos (ATPIII) del  Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol de los Estados Unidos, sugirió una modificación de los criterios-diagnósticos  propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos criterios son utilizados frecuentemente en la práctica médica diaria, ya que los factores tomados en cuenta son de sencilla medición y no conllevan a la utilización de recursos médicos complejos.

Los Criterios Diagnósticos del Síndrome Metabólico son los siguientes:

•    Obesidad abdominal: Circunferencia abdominal  > 102 cm. en varones
                                                                    > 88 cm. en mujeres
•    Triglicéridos > a 150 mg/dl
•    Colesterol HDL < 40 mg/dl en varones
                          < 50 mg/dl en mujeres
•    Presión arterial > 130/85 mm hg
•    Glicemia en ayunas > 110 mg/dl

La presencia de 3 o más de estos factores  determina la existencia del síndrome metabólico.

Resistencia a la insulina:

La resistencia a la insulina  es una alteración metabólica en la cual la cantidad  de insulina producida genera una respuesta biológica reducida, es decir, la insulina tiene una disminución en su acción que es el control metabólico de la glucosa después de una comida, por lo cual ocurre un descenso en el transporte de glucosa hacia el músculo y los adipocitos (células grasas).

También ocurre un deterioro en la supresión de la salida de glucosa desde el hígado hacia la sangre que normalmente es frenada por la insulina. Frente a la aparición de insulinorresistencia y para mantener el control de los niveles de glucosa el organismo incrementa la producción de insulina y se produce hiperinsulinemia (niveles elevados de insulina en sangre).

Existen factores nutricionales y no nutricionales que pueden predisponer a una persona a un estado de insulinoresistencia. La sensibilidad a la insulina esta influenciada por factores como la edad, el peso corporal, la grasa corporal (especialmente la grasa abdominal), el alto consumo de grasas saturadas, la influencia étnica y el consumo de ciertos medicamentos.
   
La obesidad juega un papel importante en las alteraciones que se presentan en el síndrome metabólico ya que el tejido adiposo, principalmente abdominal y visceral, es muy activo en la liberación de distintas sustancias: ácidos grasos, leptina, resistina, etc. Estos factores pudieran favorecer la aparición de un estado de resistencia a la insulina y/o de daño endotelial. De igual manera la obesidad tiene estrecha relación con la resistencia a la insulina ya que generalmente la resistencia a la insulina aumenta con el contenido de grasa corporal, aumentando los ácidos grasos libres en el plasma encontrándose con un hígado y un músculo resistentes a la insulina.

Esta mayor cantidad de ácidos grasos en el hígado conduce a:

  1. Un aumento en la formación de glucosa a partir de ácidos grasos.
  2. Un aumento en la formación de triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (LDL) con efecto aterogénico.
  3. Una reducción de lipoproteínas de alta densidad (HDL) con efecto protector de la formación de ateromas.
  4. Una acumulación de grasa en forma de triglicéridos en el hígado y en el músculo y se estimula la utilización de grasas como fuente de energía en lugar de utilizar la glucosa.
  5. Mayor producción de glucosa hepática que genera la hiperglucemia (aumento de glucosa en sangre).
  6. La obesidad y la hiperinsulinemia están implicadas en el desarrollo de la hipertensión arterial.

 

   TRATAMIENTO DEL SINDROME METABOLICO:

En relación a las medidas terapéuticas  la estrategia fundamental consiste en cambios en el estilo de vida.

El abordaje de este aspecto se basa en modificaciones dietarias y la implementación de actividad física, también se recomienda incluir fármacos para reducir los lípidos, la presión arterial y la glicemia cuando el médico lo considere necesario.

El ejercicio físico regular es una medida no farmacológica esencial en la prevención de diabetes mellitas. La actividad física promueve la perdida de peso y mejora la sensibilidad a la insulina en el músculo, por tanto, la recomendación es un incremento progresivo de la actividad (si no existe contraindicación medica) hasta un nivel ideal de 150 minutos por semana de ejercicio aeróbico (caminar, jugar tenis, nadar, etc.).
   
Los factores nutricionales implicados en el síndrome metabólico son las dietas altas en grasas saturadas, en azúcares, en sodio, ya que promueven la obesidad, las alteraciones lipídicas, la hipertensión arterial y el aumento de la glicemia.

Por lo tanto  los objetivos primordiales de las modificaciones dietéticas  son la pérdida de peso, la reducción de grasas o lípidos en la sangre y la reducción de la hiperglucemia.
   
En cuanto a los cambios en alimentación que ayudan a prevenir la diabetes mellitus se han propuesto:

Reducción de Peso:

Mantener el índice de masa corporal por debajo de 25 kilogramos/metro cuadrado. Deben realizarse modificaciones como la reducción de calorías, inclusión de fibra, aumentar las grasas monoinsaturadas y polinsaturadas con respecto a las grasas saturadas, disminuir la ingesta de grasas hidrogenadas (grasas trans) y limitar la ingesta de alimentos con alto índice glicémico.

Un estudio de intervención muy importante demostró efectos beneficiosos de las modificaciones en el estilo de vida.  Este estudio fue llamado “Finnish Diabetes Prevention Study Group” (FDPSG). En el grupo de intervención se dieron consejos dietéticos para reducir el peso corporal  basados en una reducción de las grasas totales y grasas saturadas; se les recomendó el aumento del consumo de fibra proveniente de alimentos integrales, hortalizas crudas y frutas y la  implementación de actividad física. Se concluyó que la reducción de peso fue mayor en el grupo de intervención que en el control. La incidencia acumulada de diabetes mellitus  tras 4 años de seguimiento fue menor en el grupo de intervención (11%) que en el control (23%) y el mayor beneficio se obtuvo en personas que tuvieron mayor pérdida de peso con una disminución global de la incidencia de diabetes mellitus del 58%.
 

Carbohidratos:

En relación a los carbohidratos algunos estudios arrojan que las dietas bajas en carbohidratos pueden mejorar la sensibilidad a la insulina, pero no existen evidencias a largo plazo de que estas dietas sean superiores a las dietas bajas en calorías y bajas en grasas.Las aproximaciones dietéticas como aquellas que promueven dietas altas en proteínas y bajas en carbohidratos (ejemplo la dieta Atkins y la dieta de los puntos) han tenido amplia popularidad, sin embargo las evidencias científicas que apoyan su seguridad y su eficacia son limitadas. Una revisión reciente de las dietas bajas en carbohidratos reporto que la pérdida de peso que ocurre con estas dietas esta relacionada con la restricción calórica y la duración de la dieta, pero no con la reducción de carbohidratos como tal, además es necesario mencionar que no existen estudios que reporten el efecto a largo plazo, solo en algunas investigaciones publicadas los sujetos fueron seguidos por mas de 90 días. Otro factor limitante es que no existen estudios al azar.ni que incluyan grupos control.  

Grasas:

En varios estudios se ha demostrado que es el tipo de grasa y no el consumo total de grasas lo que se asocia con alteraciones del metabolismo de los carbohidratos y con el síndrome metabólico. La principal recomendación en este sentido es disminuir el consumo de ácidos grasos saturados y de grasas trans, y aumentar el consumo de ácidos grasos monoinsaturados y polinsaturados . El alto consumo de estos últimos (aceite de oliva, aceitunas, linaza, aguacate, pescados azules, nueces y almendras, entre otros) favorece el control de la presión arterial, la coagulación, la función endotelial y la resistencia a la insulina, por lo cual tienen efectos beneficiosos en la prevención y tratamiento del síndrome metabólico. Además las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados y polinsaturados pueden mejorar el control glucemico y los niveles de triglicéridos.

Fibra:

Algunas investigaciones concluyen que la ingesta de fibra de cereales integrales tiene relación inversa con insulinoresistencia y, por lo tanto, con una menor prevalencia de síndrome metabólico.

En conclusión, es recomendable una dieta saludable caracterizada por un elevado consumo de hortalizas, frutos secos, cereales integrales, frutas frescas y enteras (en su forma natural), aceite de oliva, pescados, junto con una reducción de sodio proveniente de la sal y bajo consumo de azúcares refinados y grasas saturadas, además del ejercicio físico en forma regular puede reducir el riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus tipo 2.
 

BIBLIOGRAFIA:

-Bjorntorp, P y Roland Rosmond (1999). Obesidad visceral y diabetes.
-Bouchard, C (2000). Genética y actividad física. Curso Panamericano de Obesidad. Punta
del este –Uruguay. Auspiciado por FLASO, 2: 33-35
-Braguinsky, J (2003) Curso a distancia de Posgrado en Obesidad. Universidad Favaloro
Módulos 5, 7, 8. (on-line)
-Braguinsky, Jorge, (2001) Costos económicos de Diabetes y Obesidad. Actualización de
Diagnóstico y Tratamiento en Obesidad y Diabetes. Roche, impreso en Argentina, año 1,
3:5-22
-Braguinsky, Jorge, (2001) Xindrome Metabólico. Actualización de Diagnóstico y
Tratamiento en Obesidad y Diabetes. Roche, impreso en Argentina, año 1, 2:5-22.
-Brusco Osvaldo, (1997).Dislipidemia e Hipertensión Arterial. Simposio Internacional
Síndrome Metabólico e Hipertensión. Europa Press, 4-7
-Reaven, Gerald, (1999) Síndrome X Diez años después. De Fronzo R.A. Resistencia a la
Insulina, Diabetes Tipo2 y Metformina: Relacionando la Ciencia con los Hechos. Drugs.Adis;
Parte I; Vol 58, sup 1: 2-5.
-Executive Summary of the Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP). Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). JAMA, May 16, 2001. Vol 285 No 19:2486-97.
Dietética y Nutrición .Manual de la Clínica Mayo.
-World Health Organization. Obesity: Preventing and Managing the Global Epidemic. Genova:WHO;1998.
-Bray GA. Obesidad . En : Organización Panamericana de la Salud. Conocimientos Actuales en Nutrición. 7.ed. Washington DC:OPS/ILSI;1997:28-32.
-Foster GD, Wyatt HR, Hill JO. A randomized trial of low-carbohydrate diet for obesity. N Engl J Med. 2003; 348: 2082-90.    Eriksson J, Lindstrom J, Tuomilheto J. Potential for the prevention of type 2 diabetes. Br Med Bull. 200;60:183-199.       
-Hussain A, Claussen B, Ramachandran A, Williams R. Prevention of type 2 diabetes: A review. Diabetes Research and Clinical Practice. 2007; 60:317-326.      
 -  Executive Summary of the Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP). Expert Panel on detection, evaluation and treatment of high blood cholesterol in adults (Adult Treatment Panel III). JAMA. 2001; 285: 2486-97.    
   

ANÚNCIATE EN MENULISTA | Todos los derechos reservados. INVERSIONES MENULISTA CA. RIF: J-29676154-0 | Términos y Condiciones
bienvenidos
recetas
diario
semanal
mercado
artículos
interés
cursos
talleres
 
contacto